Elegir un vino no tiene por qué ser complicado. Pensar en el tipo de comida, el momento y los gustos de quienes van a compartirlo ayuda a encontrar una opción adecuada. Dentro de los vinos de Rioja existen alternativas jóvenes, frescas y afrutadas, junto a otras con mayor complejidad y tiempo de crianza.
Un vino joven resulta ideal para comidas informales, aperitivos y platos cotidianos. Ochagavía Joven, elaborado principalmente con Tempranillo, presenta colores intensos de frutas rojas y acompaña especialmente bien a diferentes tipos de carne. Se recomienda servirlo entre 16 y 18 °C.
Para ocasiones especiales o platos con sabores más intensos, un crianza ofrece una mayor profundidad. Ochagavía Crianza permanece más de doce meses en barrica de roble y presenta aromas de frutos rojos, café, vainilla y especias. Combina con carnes rojas, caza, quesos y embutidos.
Bodegas Ochagavía elabora vinos desde 1880 en Alcanadre, La Rioja, manteniendo una tradición familiar que ya alcanza cinco generaciones. Sus vinos se elaboran principalmente con Tempranillo y Garnacha, incorporando Graciano en algunas propuestas.
