La crianza en barrica es una de las etapas más importantes en la elaboración de determinados vinos. Durante este tiempo, el vino evoluciona lentamente y adquiere nuevos matices aromáticos, mayor complejidad y una textura más redonda. El tipo de madera, el tiempo de permanencia y las características del propio vino influyen directamente en el resultado final.
En Bodegas Ochagavía, la tradición vinícola se remonta a 1880 y actualmente continúa ya en su quinta generación. Desde Alcanadre, en La Rioja, elaboran vinos de la D.O.Ca. Rioja principalmente con variedades como Tempranillo y Garnacha, manteniendo una filosofía que combina experiencia familiar y técnicas actuales de elaboración.
Un buen ejemplo es Ochagavía Crianza, elaborado principalmente con Tempranillo y con más de 12 meses de permanencia en barrica de roble. Este proceso aporta al vino notas de café, vainilla y especias, que se integran con los aromas de frutos rojos propios de la variedad.
La crianza no busca esconder el carácter de la uva, sino acompañar su evolución y aportar equilibrio. En Bodegas Ochagavía, esta forma de trabajar representa bien la unión entre tradición e innovación que ha marcado la historia de la bodega durante más de 140 años.
